Lo importante: ¿por cuánto?

Si has llegado hasta aquí seguramente lo que menos te importe de un viaje sea el destino. Cerca o lejos, de costa o de interior, cultural o de relax, nacional o internacional; de un día, de un fin de semana o incluso todo un mes. Realmente lo único que nos limita a la hora de coger nuestra mochila y salir por ahí es el presupuesto.

En la entrada de hoy empezaremos a analizar y daros consejos sobre nuestra forma de plantear los presupuestos. (Más adelante os ayudaremos a conseguir un presupuesto de viaje más barato). Por ahora, comenzaremos a realizar nuestro propio presupuesto:

Salvo que nos sobre el dinero, realizar un presupuesto es de vital importancia

1. Para realizar un presupuesto debemos: Elegir dónde hacerlo. Podemos utilizar desde un folio o un cuaderno especial para viajes que tengamos; o, lo más recomendado es utilizar una página de Excel (ya que nos podrá realizar automáticamente las cuentas) o si ese programa se nos escapa, una página de Word.

2. Seleccionar TODO lo que vamos a pagar. En esa lista o página empezamos a desglosar todo lo que vayamos a pagar. Si somos realistas e incluimos todo tipo de gastos el presupuesto será más ajustado a la realidad. Los gastos evidentes son los relativos al transporte, alojamiento y manutención (Cómo llegar, dónde dormir y de qué alimentarnos). Si el transporte es en coche particular, incluiríamos la gasolina y posibles peajes del camino. El más complicado de ajustar de esos 3 es el relativo a la comida. El avión, autobús, tren, hotel, hostal, etc.; nos dan unos precios cerrados, pero la comida depende de muchas variables. Nuestra recomendación es que pienses y seas sincero con tu plan de comida. No autoengañes el presupuesto poniendo precios para realizarte tus propios sándwiches con pan del supermercado y después en el sitio te atiborres a restaurantes y bares. Únicamente nosotros nos conocemos y sabemos cuántas comidas diarias necesitamos hacer, el nivel económico que nos podemos permitir y lo que convenga mejor a nuestra ruta. Después, hay toda una serie de gastos que suelen olvidarse a la hora de trazar un presupuesto y que conllevan una ingrata sorpresa para nuestra hucha. Los más comunes que solemos olvidar son: el transporte desde aeropuerto/estación al hotel; los tickets de metro o buses urbanos y/o las entradas a los sitios que queremos visitar. Si olvidamos en nuestro presupuesto el transporte de ida y vuelta al aeropuerto, ya contamos con un desajuste de unos 20€ o 40€. Finalmente ya entran cuestiones más personales. Es decir, si tenemos pensado entrar en tiendas para comprar detalles, o adquirir audio guías o elementos extras como un seguro; debemos contemplarlo en nuestro presupuesto.

3. Dejar una cantidad destinada para EMERGENCIAS. Tanto si viajamos con seguro como si lo hacemos sin él NUNCA debemos viajar con el dinero justo. Por desgracia nunca sabemos que nos puede pasar y nos haga falta un pequeño extra. Una fianza que pensábamos que no teníamos que dejar, una maleta extraviada, una urgencia médica,… Si lo llegásemos a necesitar, agradeceremos haberlo previsto. Si tras el viaje no lo hemos utilizado, pues ya tenemos un pequeño colchón económico para después del viaje o (la opción que más me gusta) meterlo en la hucha para viajes.

4. Comprobar los precios. De nada sirve apuntar todos los gastos que vamos a hacer si después no se corresponden con lo que vamos a pagar. Los errores más comunes en estos casos se relacionan con: no tener en cuenta el cambio de divisas (no son lo mismo 50 libras que 50 euros),diferenciar entre la compra online previa y la compra in-situ (normalmente la compra online siempre será más barata), o no tener en cuenta para el número de personas que estamos haciendo el presupuesto (Si nuestro presupuesto es para dos personas y la entrada de un museo es de 15 euros lo que reflejaremos son 30 euros).

5. Hacer la suma. Hay programas que lo hacen solo o bien podemos utilizar nuestra tradicional calculadora. Como acabamos de decir, procuraremos no sumar elementos distintos (sumar un precio en euros y otro en dólares, o sumar un precio individual con otro de grupo, etc.).

6. Recortar… o no. Es la parte dolorosa tras ver el presupuesto. Será el momento en el que comprobemos si podemos permitirnos el viaje o que cosas del mismo debemos eliminar. Si hemos utilizado un programa de Excel, al eliminar el dato nos hace la resta automáticamente; sino, tenemos que restarlo manualmente.

7. Disfrutar. Realizando este trabajo seremos muy conscientes de los límites que tenemos durante el viaje, por lo que sabremos sin necesidad de hacer cuentas en la habitación del hotel qué tal vamos o preocuparnos por si nos llegará para el metro. Durante el viaje, solo hay que disfrutar.

8. Revisión del presupuesto. Volvemos a casa y tendemos a olvidarnos de las cuestiones preparatorias del viaje. Pero es muy recomendado revisar el presupuesto, colocando al lado del gasto que creíamos que íbamos a tener, el gasto real. De esa manera podremos corregir nuestros errores para próximos presupuestos.

Un presupuesto bien realizado nos dará tranquilidad antes, durante y después.

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