Arcos de la Frontera: Belleza en la Altura

En la entrada de hoy recorreremos el municipio de Arcos de la Frontera a través de una ruta circular que os permitirá, en una mañana, conocer este singular lugar que da entrada a la sierra gaditana. No cabe duda de que sitios así habría que visitarlos con más tiempo, pero todos sabemos que en ocasiones el tiempo del viajero suele ser escaso. Esta entrada puede ser útil para aquellos que quieran realizar un alto en el camino en Arcos, que dispongan únicamente de una mañana o quieran realizar una escapada ligera.

¿Dónde?Arcos de la Frontera se encuentra muy cerca de Jerez de la Frontera y se llega muy fácil y rápido por carretera a través de la A-382. Si vas en coche lo recomendable es no alcanzar el casco histórico con el vehículo, ya que son calles estrechas y llena de cuestas. Nosotros aparcamos en el Parking de Plaza de España (la rotonda que se encuentra a la izquierda-abajo del marcador) e iniciamos la ruta justo en el marcador, dirigiéndonos hacia las calles de la derecha. Desde la capital gaditana hay un autobús que realiza la ruta hasta Arcos, pero tendréis que comprobar bien su horario.

Respecto a la preparación previa para el viaje, la web de turismo de Arcos ofrece una gran cantidad de información y planos para realizar rutas muy útiles (algunos de ellos utilizados por nosotros). Los podéis descargar desde AQUÍ.

No disponíamos de mucho tiempo así que nuestra ruta fue una visita exprés a Arcos, por ello no fuimos más allá del Mirador de Abades. Como podéis comprobar a continuación, el propio trazado de la ciudad facilita la realización de una ruta circular. En el plano, he marcado de rojo el camino que hicimos en la ida (hasta el mirador) y en el azul, la vuelta. De esta forma optimizábamos el tiempo. El grueso de los monumentos se encuentran antes del Mirador de Abades por lo que, salvo que tengáis mucho tiempo o queráis visitar expresamente algo, ir más allá supone un tiempo del que quizás no se disponga.

Lo primero que encontramos al subir la calle tras dejar el coche en el parking, es un monumento a la Semana Santa de Arcos, fiesta de interés turístico nacional. En ella se observan a tres nazarenos portando dos faroles y una cruz de guía, que habitualmente abre los cortejos procesionales. La Semana Santa es una de las fiestas más típicas de Andalucía y suelen vivirse con intensidad y devoción. La fecha de celebración es variable pues depende del calendario lunar, pero suele enmarcarse entre los meses de Marzo y Abril. Hasta 11 hermandades recorren las calles de Arcos durante la Semana Santa.

La imagen antigua corresponde a Foto de toyaguerrero en flickr. La del monumento está realizada por nosotros.

Tras esto, se asoma la primera cuesta de las que subiremos (la Cuesta de Belén), ya que el casco histórico está situado sobre un cerro, la Peña de Arcos. Nosotros, que la hemos visitado dos veces en verano (y esta última con mascarilla) hemos necesitado agua para compensar el esfuerzo que supone. La oficina de información turística se encuentra al final de la Cuesta de Belén. Nosotros no entramos ya que teníamos el plano en digital y teníamos preparada la ruta que íbamos a hacer. Conforme subimos, las calles se estrechan y las viviendas se funden con iglesias, palacios y conventos. Aunque no aparezcan en ningún plano turístico, las casas de Arcos os van a llamar la atención por los inmensos escalones que tienen de acceso a ellas, las rejas de sus ventanas o el color blanco que anuncia y proclama con orgullo pertenecer a los Pueblos Blancos de Cádiz. Tomé una fotografía a la entrada de una de las casas, y sorprendido, me cuestioné si era una pintura lo que había capturado. Parecía un lienzo costumbrista, un lugar captado a través de las cerdas manchadas de pintura. Incluso en nuestro twitter compartí esa duda. Y el resultado sembró aún más dudas: el 50% pensaba que era una fotografía y el otro 50% que era una pintura.

Seguimos avanzando y nos encontramos con la iglesia más antigua de Arcos. Es la Basílica Menor de Santa María de la Asunción, cuyas primeras construcciones datan de los siglos XIII y XIV. Principal parroquia de la ciudad desde que en 1265 el Rey Sabio la reconquistase definitivamente, en aquellos esforzados años no sería probablemente como edificio más que la vieja mezquita cristianizada y orientada. (Pomar Rodil, P. – La Parroquia de Santa María). Si solo su fachada impresiona, si continuamos, llegaremos al lado de la Basílica que da a la Plaza del Cabildo, aún más espectacular. El conjunto exterior te captura. Por desgracia, nunca hemos llegado a entrar, en lo que se promete un tesoro artístico de la historia de Arcos. La Plaza del Cabildo aúna la Basílica, el ayuntamiento, el castillo ducal, un mirador y un Parador. Si vais a Arcos pensando visitar el Castillo Ducal recordad que, actualmente es una residencia privada y únicamente realizan visitas días muy concretos al año, siendo indispensable la reserva previa (visitacastillo@arcosdelafrontera.es). Dentro de la Plaza del Cabildo destaca también su mirador, cuyo nombre «oficial» es el Mirador Plaza del Cabildo; aunque cuenta con un nombre «extra-oficial»; Balcón del Coño, teóricamente porque es la expresión que se suele utilizar al asomarse al mirador. Cierto es que impresiona el mirador, y las vistas son alucinantes. Transmite una sensación de paz, de estar aliviado rodeado por la naturaleza y observado por las aves que rondan el cielo del mirador. Finalmente, tenemos el Parador de Arcos de la Frontera, una opción de alojamiento aunque no para todos los bolsillos. Sus huéspedes destacan las vistas exclusivas que hay desde el parador, aunque no es necesario alojarse, ya que se puede tomar algo en su terraza.

Después nos abrimos paso a la Plaza Botica, la cual está llena de sitios para comer, aunque tenían todo el aspecto de ser sitios «atrapaturistas». Continuamos hasta dar con la Capilla de la Misericordia, cuya calle anexa estaba decorada con paños colgados y remates de lana. Dejaremos a nuestra espalda el Palacio del Mayorazgo, mientras que en nuestro camino nos topamos con la Iglesia de San Pedro. Nos llama la atención su fachada, con la torre campanario, las cuatro columnas en la parte inferior y la imagen de San Pedro en la hornacina que domina la entrada. En este momento las calles de Arcos se vuelven aún más sinuosas, con subidas y bajadas, por lo que es fácil perderse si no se estamos atento a la dirección que buscamos.

Sumergirte en Arcos es sumergirte en su pasado. La historia cristiana de Arcos de la Frontera comienza con la toma de la misma por parte de Alfonso X, tras siglos de presencia musulmana. La ciudad acabará en manos de los Ponce de León, duques de Arcos, que consiguen desarrollarla en los siglos venideros. El gran terremoto de Lisboa de 1755 se dejó sentir también en Arcos, afectando a las iglesias e incluso originando algún trazado nuevo como la Calle Nueva.

Ahora si, nos acercamos al lugar más instagrameable de los últimos años en Arcos. El Mirador de Abades nos recibe con una sugerente proposición: «Bésame en éste Arco». Si introduces #besameenestearco en tu Instagram encontrarás a muchas parejas en este lugar, que según se nos muestra, antes estaba decorado con pétalos de rosas (cosa que como veréis, en nuestro caso no lo estaba, lo que le resta encanto). Si vais en alguna ocasión y encontráis que de nuevo están los pétalos, avisadnos en nuestro Twitter @TravelQuiero.

El Mirador de Abades es más amplio que el Mirador Plaza del Cabildo, y tiene la opción de una vista más panorámica (recordad que en la anterior los edificios de la Plaza del Cabildo nos acompañaban en nuestra perspectiva). Desde este lugar alcanzamos a ver el embalse de Arcos y la zona del Santiscal, donde hay una playa artificial (una opción veraniega). Personalmente, me quedo con las vistas y el entorno del Mirador Plaza del Cabildo, pero llegar hasta esta zona es casi obligatorio para visitar Arcos, y además te recompensa con una interacción, un reto de la propia ciudad, que te anima a besar bajo ese arco. Y ¡hasta ahí llegamos! Decidimos no continuar con la ruta ya que el tiempo se nos agotaba, y teníamos aún que desayunar (lo llevábamos posponiendo desde que pisamos Arcos, pero no queríamos entrar en un sitio cualquiera). Hablando con las personas de allí, nos propusieron el Bar San Marcos en Calle Marqués de Torresoto, 6. El sitio era bastante estrecho pero el desayuno estuvo riquísimo. Con las fuerzas renovadas, retomamos nuestro camino hacia el parking, agotando las últimas fotos en Arcos, sabiendo, que esa, no sería nuestra última visita.

No será nuestra última visita. Hay dos motivos muy evidentes. El primero, la propia experiencia. Ya hemos estado antes en Arcos. Este año hemos ido a Arcos. Volveremos a Arcos. Estando tan cerca de Arcos de la Frontera es casi imposible no pensar en pequeñas escapadas a este tesoro gaditano. El segundo motivo, lo que falta. Cada vez que la hemos visitado hemos descubierto algo más, nos hemos familiarizado más… pero siempre falta algo. Poder dedicarle tiempo, descubrir el interior de los monumentos, ir más allá y ver zonas nuevas para nosotros. Todo ese «veneno» que a los apasionados de los viajes nos hacen querer regresar a un sitio. Ese «me ha faltado por verlo» que te deja una sensación agridulce pero que a la vez te motiva para estar planeando la siguiente ocasión. Por todo ello, volveremos. Y podréis leerlo aquí de nuevo.

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